Mientras te acunó en mis brazos entre lágrimas de amor
Es que a veces no comprendo este pobre corazón
Y pensar que había pensado abandonarla en secreto
De no hacer sido por el Ángel y de lo que dijo en aquel sueño
Si todavía me cuesta creer que se haya fijado en mí el cielo
Espero sepas comprenderme yo solo soy un pobre carpintero
Aquí cuidando de tu madre y contigo aquí en mis brazos
Soy más feliz que el hombre más feliz que la Tierra haya pisado
Pero está tan fría esta noche y estamos tan lejos de casa
Ay Dios que raros son tus planes dije a la noche estrellada
Hubiera querido darte un palacio y no este agujero
Pero Tú sabes no hay lugar para el hijo del carpintero
Y te cantaré canciones de nuestro pueblo y su cansancio
Inclinado ante la cuna que haré con mis propias manos
Cuando crezcas cada noche te contaré historias de sembradores
De semillas de tierra fértil, de ovejas perdidas y de pastores
De un hombre que encontró un tesoro y por él lo dejo todo
Y así sabrás cuanto te quiero y aquel que hombre es este carpintero
Y te veré crecer despacio en cada primavera
Te hablaré de nuestro Dios te enseñaré lo que pueda
Este es el hombre que soy eso es todo lo que puedo darte
No tengo oro ni plata solo un corazón para amarte
Del que solo entiende de clavos y madera
Y que por Ti daría, daría su vida entera
Es que por Ti daría mi vida entera.
San José,
fuiste de Jesús:
Maestro de fe,
de amor, paciencia y luz.
Siempre en Él,
viste con María,
al Dios Emmanuel:
del mundo la alegría.
Tomas en tus manos a un Dios, grande y pequeño, que nos hizo hermanos: tú velas sus sueño. ¡Un sueño de amor!
En Jesús
puedes descubrir:
la dicha, la luz,
el gozo y el reír.
¡Qué poder
puso Dios en ti!
¡Hiciste crecer
a Cristo junto a ti!
Tomas en tus manos a un Dios, grande y pequeño, que nos hizo hermanos: tú velas sus sueño. ¡Un sueño de amor!
Él creció
junto a tu labor
en ella aprendió
con esfuerzo y sudor.
No dudó
ser un hombre más
y en ti encontró
un padre y mucho más.
Hijo mío: ¡Por piedad!
¿Dónde has estado?
¡Tanta angustia me ha matado!
Y tu Madre… ¡Te ha buscado!
¿Por qué nos dejas?
¡No avisas a dónde vas!
El desvelo nos agobia…
Y el pendiente de tu ausencia.
¿No sabías que yo tengo que ocuparme de las cosas de mi Padre? ¡Él me envía! ¡Lo sabía! Pues tu Padre me encargó: ¡ser tu padre! ¡Ser tu padre! ¡Ser tu guía! ¡Ser tu guía!
Y a María: ¡la mujer que tanto amo!
Una espada ha atravesado
ese pecho… que es su alegría.
¿No sabías que yo tengo que ocuparme de las cosas de mi Padre? ¡Él me envía! ¡Lo sabía! Pues tu Padre me encargó: ¡ser tu padre! ¡Ser tu padre! ¡Ser tu guía! ¡Ser tu guía!
Ahora vuelves:
¡Tanto ya te hemos buscado!
¡La enseñanza no ha acabado:
¡No es tu turno todavía!
Estaba José sentado
tallando una cruz
se acercan las tiernas pisadas de Jesús
como una mariposa revolotea el niño Dios
juntos entre ellos todos es amor.
Y se juntaron sus manos José al cielo subió viendo a su niño clavado como su sangre derramó.
Por qué mi niño se muere?
por qué con tanto dolor
atravesaban sus manos ?
dime ¿por qué?
dime ¿por qué, mi Dios?
Jesús se sienta en sus piernas
y una lagrima callo
el llanto de San José al pequeñito cubrió
no llores tanto mi padre
nunca te voy a dejar
juntos como carpinteros vamos a trabajar.
Y se juntaron sus manos José al cielo subió viendo a su niño clavado toda su sangre derramo.
Por qué mi niño se muere?
por qué con tanto dolor?
atravesaban sus manos
¿dime por qué?
¿dime por qué mi Dios?
¿dime por qué mi Dios?
¿dime por qué mi Dios?
1.- José tal vez se sorprendió
de que su vida iba a cambiar
al ser el padre de un bebé que salvaría a Israel
y al verlo en un pesebre él pudo contemplar
de lo que un día el Ángel le anunció
José pensó ¿por qué yo? si solo un carpintero soy y él,
habiendo reyes con poder ¿por qué aquí?
en este establo pobre y vil
y ella es solo una humilde mujer
y aunque buscara una mayor razón jamás lo entenderé
la forma más extraña como Dios amó.
2.- Pensar que esto no pudo ser
que Cristo haya nacido aquí
no existiría navidad ni los pastores de Belén
José supo la causa del gran amor de Dios
Al ver en su regazo al salvador.
Tal vez pensó ¿por qué yo?
si solo un carpintero soy y él,
habiendo reyes con poder ¿por qué aquí?
en este establo pobre y vil
y ella es solo una humilde mujer
y aunque buscara una mayor razón jamás lo entenderé
fue la forma extraña como Dios oró.
y aunque buscara una mayor razón jamás lo encontraré
el cielo nos dio a Cristo el salvador
la forma más extraña, más extraña, extraña de salvar.
1. Dinos lo que sientes, dinos tú, José,
dinos en qué piensas en ese taller.
Ya no cantan ángeles como allá en Belén,
sólo tu martillo canta en Nazaret.
Dios es sólo un niño que quiere aprender,
que juega a tu lado, y tú juegas con Él.
Dios ha hecho un cielo de tu taller
y te llama “padre”, ¡Padre José!
2. Canta mi martillo en una oración,
rezo con mis manos, con mi corazón.
Fíjate en María la madre de Dios
siempre sonriendo, es una canción.
Junto a mí los seres que más quiere Dios,
sólo para amarles sé que vivo yo.
Yo les doy mi vida, mi protección,
en un carpintero Dios confió.
3. En tus manos, Padre, Dios quiso poner
los seres queridos que has de proteger.
Fuertes son tus brazos, grande es tu fe;
si Dios te ha elegido, qué bueno has de ser.
Hoy tus hijos, Padre, quieren aprender
la lección sublime del pobre taller.
Somos tu familia, tu Nazaret,
cuida de tus hijos ¡Padre José! Descargar partitura 1, 2 Descargar mp3
Laudate Dominum, quia benignus est:
psallite nomini ejus, quoniam suavis est:
omnia quaecumque voluit,
fecit in coelo et in terra. Descargar Tetragrama Descargar mp3 Uso Litúrgico: Canto para presentación de ofrendas para el Cuarto Domingo de Cuaresma
Laetare, Jerusalem;
conventum facite omnes qui diligitis eam;
gaudete cum laetitia, quia in tristitia fuistis:
ut exsultetis, et satiemini ab uberibus consolationis vestrae.
Laetatus sum in his, quae dicta sunt mihi:
in domum Domini ibimus. Descargar Partitura con acompañamiento Descargar Tetragrama Descargar mp3 Uso Litúrgico: Canto de Entrada para el IV Domingo de Cuaresma